“Nosotras levantaremos la cabeza cada vez que sea necesario y miraremos fijo el rostro de la vida, aunque sea lejana, inalcanzable, pero tendremos la fuerza de no dejar de mirarla. Y nadie nos hará daño, ni siquiera la guadaña despiadada que llevamos dentro.
Y detrás de nosotras vendrán otras, con la piel oscura y las manos claras, con los huesos rotos y el vientre cansado, con los ojos muertos y los labios amargos y a cada una le apoyeremos un pétalo recién cortado.
Cantemos, les diremos, cantemos. Es bellísimo morir de música cuando la marea avanza.
Y cuando llegarà el mañana estaremos listas, como un gesto inesperado y sorprendente. Tendremos un marco cálido y un vestido planchado como para una fiesta. Todos pensarán que somos torpes, inadaptas, inadecuadas, pero es sólo la broma con la cual la belleza nos presenta.
Haremos de nosotras la mejor escena, una ilusión casi perfecta, mientras aprendemos a perder la edad de desencanto”.

con
Augusta Balla, Giorgia D’Agostino, Silvia Genta, Paola Raho, Fulvia Romeo, Valentina Volpatto

vestuario
Rossana Dassetto
escenografia
Teatro delle Radici
colaboración
Roberta Quarzi
asistente dirección
Bruna Gusberti

texto y dirección           
Cristina Castrillo

Un ámbito que puede asemejar a un viejo café concierto, de esos donde en tiempos de dificultad la gente se refugia para protegerse, para esconderse o para encontrar a alguien.

Las mujeres que aquí llegan escapan de diferentes situaciones de violencia, de exclusión, de marginalidad y tanto los “números” que preparan para entretener los espectadores como las historias y la interacción entre ellas, reflejan esas problemáticas. Tienen diferentes proveniencias, diferentes edades, ma de alguna manera una misma condición: aquella mordaza histórica que pocas veces ha permitido de hacer sentir la propia voz.

El territorio de la teatralidad se mezcla a lo vivido, el pequeño y anónimo escenario de un bar subterraneo da voz a la realidad que en superficie se manifiesta.

Con un lenguaje irónico, melancólico y burlón, estas historias serán la trama de una potente reivindicación. No importa si los “clientes” escucharán o no, si aplaudirán o sólo querrán beber. No importa si se irán a la mitad sin dejar propina, para estas mujeres, el haber podido encontrarse, el haber defendido un pequeño territorio personal es el mayor ejercicio de libertad.