el vientre de la ballena

« El Vientre de la Ballena » se va llenando lentamente de indicios, trazos, humores, olores, de sonidos y esperas. Casa uno de los intérpretes logra poner a foco con habilidad el proprio personaje utilizando estrategias diferentes per con un lenguaje dramatúrgico común : aquél, inimitable, que ya se ha convertido en la « marca de calidad » del Teatro de las Raíces. (…) Cristina Castrillo firma, con el vientre de la ballena, uno de sus espectáculos más intensos.
Corriere del Ticino


Cinco hombres emergen de una montaña de bolsas de yuta, que evoca las trincheras de la primera guerra mundial y de otras guerras, para después convertirse en recipientes de cadáveres. No cuentan una historia, pero cada uno de los personajes está implicado en diferentes situaciones bélicas, donde el mal más grande es tal vez la pérdida de la memoria : una estructura coral no privada de situaciones humorísticas y momentos de auténtico lirismo.
La Regione


Técnica, disciplina, creatividad. Tiene que haber sido éste el trinomio que ha siempre sostenido el trabajo de Cristina Castrillo en su pluridecenale recorrido artístico a la guía de sus « Raíces ». A partir de aquel lejano y ejemplar Trazado a lápiz hemos asistido al crecimiento y a la madurez de un repertorio rico, recortado, ciertamente original al cual hoy se agrega El Vientre de la Ballena. Última criatura –en orden de tiempo- de Cristina, con la colaboración de Bruna Gusberti, con la cual nos acompaña al interno de una profunda reflexión sobre la guerra, sobre las miserias humanas entregando el sentido de la representación al compromiso de cinco estupendos actores.
L ‘Azione


Expresan con palabras y movimientos, individuales y colectivos (las manos, los golpes de los pasos, el correr) rabia y control, rebelión y orden (la geometría calculada de los cementerios pero también de los lager) ; quien se resigna, quien desea escapar, quien no entiende perdido en la locura, el ejecutor y el anérquico, el joven frágil, el viejo sabio, la fuerza del músculo, la pureza del corazón (…). Para ver y reflexionar.
Giornale del Popolo